
Las empresas ya han integrado el uso de datos como el motor principal de su inteligencia artificial. Es lo que permite que herramientas tan comunes como los chatbots o los recomendadores de contenido funcionen bien; simplemente aprenden a base de analizar volúmenes de información masivos.
Sin embargo, no todo vale desde el punto de vista legal. El tratamiento de datos plantea importantes implicaciones jurídicas, especialmente cuando estos pueden identificar a personas.
En este artículo analizamos de forma clara cuándo es legal usar datos para entrenar IA en España y qué riesgos deben evitar las empresas.
¿Qué significa entrenar una IA?
Entrenar una inteligencia artificial consiste en proporcionarle datos para que aprenda a tomar decisiones o generar respuestas.
Por ejemplo:
- Un chatbot aprende de preguntas frecuentes de clientes
- Un sistema de recomendación aprende de hábitos de compra
- Un modelo predictivo aprende de datos históricos
El problema surge cuando esos datos pertenecen a personas.
Tipos de datos: clave para saber si puedes usarlos
Desde el punto de vista legal, no todos los datos son iguales:
- Datos personales: identifican a una persona (nombre, email, IP, etc.)
- Datos seudonimizados: siguen siendo datos personales, aunque han sido transformados para dificultar la identificación directa del titular.
- Datos anonimizados: no permiten identificar a nadie
- Datos no personales: no tienen relación con personas
👉 Solo los datos anonimizados o no personales pueden utilizarse sin aplicar la normativa de protección de datos.
El problema de los datos: cuando la anonimización no es real
Uno de los errores más habituales es pensar que un dato está anonimizado cuando no lo está realmente.
Si existe la posibilidad de reidentificar a una persona, aunque sea indirectamente, esos datos:
- Vuelven a considerarse personales
- Y requieren cumplir el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD)
Por ello, la anonimización debe ser:
✔️ Irreversible
✔️ Documentada
✔️ Revisada de forma continua
¿Qué ocurre si la empresa recoge los datos?
Este es el caso más habitual.
Si una empresa:
- Recoge datos de clientes (emails, compras, consultas…)
- Y después los usa para entrenar IA
👉 Está tratando datos personales, aunque luego los anonimice.
En este caso, es obligatorio:
- Obtener consentimiento informado y específico
- Explicar el uso para inteligencia artificial
- Cumplir con el RGPD y la normativa española
Buenas prácticas incluso con datos no personales
Aunque los datos estén correctamente anonimizados, las empresas deben seguir ciertos principios:
- Minimización: usar solo los datos necesarios
- Seguridad: protegerlos con medidas técnicas (encriptación, accesos…)
- Control: revisar continuamente el sistema
Estas medidas reducen riesgos legales, reputacionales y de seguridad.
Obtención de datos: legalidad y transparencia
Otro aspecto clave es cómo se obtienen los datos.
Las empresas deben asegurarse de que:
- Los datos se han obtenido de forma lícita
- No vulneran derechos de terceros
- Existen acuerdos si proceden de terceros
Además, pueden entrar en juego otras normas, como:
- Secretos empresariales
- Propiedad intelectual
Otras implicaciones legales que deberías tener en cuenta
El uso de datos para entrenar IA no solo afecta al RGPD. También puede implicar:
- Responsabilidad por daños causados por la IA
- Problemas de trazabilidad (no saber de dónde vienen los datos)
- Uso indebido de información empresarial
Esto puede dificultar la defensa jurídica en caso de reclamaciones.
Conclusión
El entrenamiento de inteligencia artificial con datos ofrece grandes oportunidades, pero también importantes riesgos legales.
Las empresas deben asegurarse de que:
- Los datos están correctamente anonimizados
- Su uso es lícito y transparente
- Se aplican medidas de seguridad adecuadas
En definitiva, usar datos para IA no es solo una cuestión tecnológica, sino también jurídica.
En Cobo Serrano Abogados contamos con un equipo especializado en distintas áreas del derecho que asesora tanto a empresas como a particulares en el cumplimiento normativo y la gestión de riesgos legales.


